martes, 14 de agosto de 2012

ESTUDIANTES: ¿Inversión o Ser Humano?

INTRODUCCIÓN

Un niño con serias dificultades de aprendizajes, en un colegio privado de alta exigencia. Por años ha pasado de curso, con muy bajas calificaciones y -a menudo- con ayuda de profesores "que le tienen estima".
Los padres agotan recursos económicos para que no repita de curso.

Entevista con los padres: analizar la posibilidad de que el niño repita, con la convicción de que su proceso de aprendizaje es más importante que seguir pasando de curso con "ayuditas externas", analizando sus dificultades de aprendizaje como un proceso que se arrastra desde la infancia y tratando de resaltar la importancia de respetar los ritmos de aprendizaje de nuestros niños y niñas, y -sobretodo- poner límites a la sobreexigencia, sobretodo cuando escapa a lo que podemos esperar.

Padres resistentes a las sugerencias: no están dispuestos a "perder la inversión en pastillas, en las mensualidades del caro colegio donde matricularon a su hijo y lo que pagan a la psicopedagoga". Para qué hablar de botar a la basura los bonos del neurólogo y el dinero invertido en incentivos para que suba las notas: clases de deporte, bicicleta, video juegos... Qué va a decir la gente... Si repite, "para eso mejor lo dejamos en la casa y que no haga nada".

Desde la psicopedagogía, y desde la emocionalidad del educador, surgen dos preguntas: ¿Cómo pueden ver a sus hijos e hijas sólo como una inversión costosa? ¿Qué podemos hacer para educar a las familias respecto de las expectativas y el aprendizaje?


I. EXPECTATIVAS Y SOBRE EXPECTATIVAS

Si bien las Culturas de Altas Expectativas constituyen una importan variable de efectividad escolar, no se debe confundir este concepto con "tener expectativas demasiado altas". Una cultura de altas expectativas implica tener la convicción de que todos nuestros educandos pueden aprender y superarse, más allá de las condiciones de entrada con las cuales los recibimos, desafiándolos constantemente para producir saltos cuantitativos y cualitativos en la construcción del conocimiento. Sin embargo, los desafíos deben ser acordes a la realidad y a la capacidad de cada uno de nuestros niños, resultando alcanzables y no imposibles.

Exigirles que cumplan con objetivos tan difíciles que no puedan lograr, o demostrar que tenemos expectativas puestas en ellos que deben cumplir a toda costa para evitar nuestra decepción, sólo acarreará una reacción negativa hacia el proceso escolar, que nace desde la frustración por no poder cumplir, por no satisfacer a educadores y padres, y por no ser lo que los demás esperan que sean.

Es muy importante, a la hora de tratar con las familias, señalar que también existen límites respecto de las expectativas. De ahí surgirá el análisis: ¿Qué quiero realmente para mi hijo o hija? ¿Quiero que sea el mejor o quiero que se sienta feliz? ¿Qué creemos es capaz de lograr? ¿Cuáles son sus limitaciones y cómo podemos superarlas? ¿Dónde está el límite entre exigir y sobre exigir?

Cuando el proceso educativo del niño, se transforma en "el sueño a cumplir de los padres" es cuando nos damos cuenta que el camino está errado. Ningún niño llega a este mundo para rendir como sus padres esperan que rindan, para estudiar lo que ellos quieren que estudie, ni para satisfacer los deseos no cumplidos de sus progenitores. 

Lo normal no es culminar el proceso educativo por inercia: pasar ramos y ramos, memorizando contenidos y aplicando conocimientos y habilidades. El proceso educativo debe ser un proceso de crecimiento personal, con altos y bajos, con grandes espacios para la reflexión -incluso desde la infancia- y con un autoconocimiento de las fortalezas, las debilidades, las preferencias y los obstáculos. El proceso educativo es una oportunidad para la movilidad social, pero no desde el "deber ser" sino del amor: el amor a conocer, el amor a hacer, el amor a crecer y a compartir en una sociedad con valores.


EXPECTATIVAS Y PROBLEMAS DE APRENDIZAJE

Cuando nos enfrentamos a niños y niñas con problemas de aprendizaje, debemos trabajar en las expectativas, entendiendo que desmedirnos y caer en la sobreexigencia, puede ser -finalmente- un detonante del fracaso escolar. La verdad es que, independientemente de las dificultades que presenten, SÍ pueden tener éxito. Lo importante es CÓMO.

A continuación, algunas sugerencias, para padres y educadores:

1. Un problema de aprendizaje no es un límite tan grande, que no podamos superar. La clave está en identificarlo, trabajar para la superación y para sacar provecho a las fortalezas.

2. ¿De dónde nace el límite? Analicemos si el límite es intrínseco o impuesto por el medio. Muchas veces es el entorno el que dificulta el aprendizaje de nuestros niños.

3. ¿Cuáles son sus ritmos y estilos de aprendizaje? No forcemos a nuestros niños a aprender con el ritmo promedio ni mediante métodos que no les favorecen. Aprendamos a conocerlos y planteemos estrategias que amplíen las oportunidades de aprender.

4. Antes de preguntarme: ¿Qué espero que mi hijo sea cuando grande o qué notas quiero que tenga?, debo preguntarme: ¿Qué querrá ser mi hijo cuando crezca? ¿Qué siente, desde su emocionalidad, hacia el procecso escolar? ¿Cómo puedo lograr que ame el conocimiento y no que lo vea como una obligación?

5. Los recursos financieros ayudan, pero no son claves en el éxito escolar: más vale padres comprometidos, comprensivos, pacientes y proactivos, que grandes gastos en incentivos y experiencias de escolarización.

6. Un fracaso escolar... no es siempre un fracaso escolar: puede ser un pequeño tropiezo, una brecha a superar o una oportunidad para crecer. Concretamente, sacarse una nota roja, repetir un año o tomarse un sabático para despejar dudas vocacionales, son lo que nosotros decidamos que sean. ¿No nos convendría decidir tomarlo como una oportunidad de aprender más? 

7. Lo más importante: la plenitud. Aseguremos la felicidad de nuestros niños y niñas, recordando que no los hemos traído a este mundo para ser lo que esperamos que sean, sino que deben ser lo que deseen ser mientras que nuestro rol se basa en poner todas las herramientas a su disposición para lograrlo.

8. Por último, ¿Qué es educarse? No es una obligación social, ni una meta impuesta. Educarse es un acto de amor profundo, de superación personal y crecimiento integral, donde cada persona debe descubrir el sentido del conocimiento y los aportes que el proceso educativo entrega para lograr sueños y proyectos.


FINALMENTE, UNA REFLEXIÓN...

Aprendemos cuando amamos... cuando amamos lo que nos gusta y lo que no nos gusta... lo amamos porque nos sirve, porque nos complementa y nos ayuda a entender el mundo. Aprendemos cuando nuestros padres nos enseñan a través del amor, y cuando vemos brillar los ojos de nuestro profesor... cuando ama lo que enseña.







viernes, 4 de mayo de 2012

Subvención por asistencia y sustentabilidad del sistema

por Claudia Godoy O.


Introducción

En Chile, la subvención escolar está sujeta a tres factores:

- Matrícula y asistencia
-Tipo de Jornada y Nivel de Estudios, y
-Vulnerabilidad

Respecto de los dos últimos factores, cabe mencionar que el Estado ha realizado grandes esfuerzos en conectar el sistema de financiamiento con los resultados pedagógicos (Subvención Escolar Preferencial), así también como ha financiado proporcionalmente el incremento de horas destinadas a la entrega de servicios educativos (Jornada Escolar Completa JEC) y la atención de estudiantes que presentan necesidades educativas especiales. 

Sin embargo, incluso estos dos últimos factores, se ven afectados por la variable "matrícula y asistencia", a la hora de sacar cálculos. Mientras la educación municipal se va desfinanciando debido a la migración de estudiantes al sector particular subvencionado (pérdida de matrícula), este último sector también se ve afectado en términos de asistencia, debido a los diversos contextos donde se está educando y sobretodo, en zonas donde existe vulnerabilidad socioeconómica y donde las familias no consideran -dentro de sus prioridades- el llevar a sus hijos e hijas a la escuela.

¿La subvención por asistencia es justa? ¿Es efectiva? ¿Es un factor que asegure el cumplimiento de los principios de calidad y equidad que propone el Estado?


Hablando en términos de realidad: la crisis de la educación pública

Según análisis del Movimiento Ciudadano Educación 2020, coordinado por Mario Waissblut -especialista en Política Educativa y Gestión del Sector Público-, el desfinanciamiento de la educación pública es una realidad. Los municipios más pobres han cerrado numerosos establecimientos debido a que la subvención no es suficiente para mantener condiciones mínimas en la entrega de una educación de calidad y las bajas en la matrícula general es una tendencia que va en aumento: las familias creen que los mejores resultados se obtienen en el sector particular subvencionado -lo cual no necesariamente es así- y a la vez la oferta de este sector se vuelve cada día mayor y más competitiva, captando cada vez a una mayor cantidad de estudiantes. Por otro lado, nos encontramos con aún con numerosos casos de deserción escolar, las cuales nacen desde una crisis social aún más profunda y donde las familias no conciben la educación como una oportunidad para la movilización social, sino que muchas veces la desvalorizan porque "hay cosas más importantes": trabajar desde temprana edad, financiar otras prioridades  o, simplemente, las familias han surgido sin la necesidad de aprender dentro de una escuela.

Si consideramos que los gastos fijos de los establecimientos municipalizados no disminuyen proporcionalmente en relación a la baja de matrícula, comenzaremos a entender por qué se produce el desfinanciamiento.


¿Y qué sucede con los Particulares Subvencionados?

Aunque el sector Particular Subvencionado aparezca como un ladrón que contribuye al desfinanciamiento de la educación pública, también es un sector amenazado por el sistema de financiamiento imperante y las políticas educacionales de las últimas décadas.

Las principales dificultades en el sistema de financiamiento de los establecimientos particulares subvencionados, radican en tres realidades -una más fuertemente discutida que las otras, a nivel público-: la libre competencia, el condicionamiento de la subvención a la asistencia promedio y el lucro.
Aquí nos encontramos con un sistema bastante especial de libre competencia, donde unos pierden y otros ganan... y donde tanto perdedores como ganadores recurren a desesperadas prácticas para evitar la quiebra o por qué no: lucrar. Una y otra vez son multados por discrepancia, pero la multa es un mal menor frente al riesgo de declarar la asistencia real, puesto que la subvención depende de ésta... y "no porque Manolito esté con licencia médica, ahorramos luz, o la profesora trabaja menos". Es aquí donde nuevamente el sistema de subvenciones sufre un choque de proporciones con el sistema de gastos fijos de un establecimiento escolar.

Una realidad innegable en el sector particular subvencionado -y también en el municipalizado- es la gran cantidad de familias en condiciones de vulnerabilidad socioeconómica y cultural, que atiende. Día a día, las escuelas deben establecer múltiples estrategias para aumentar los niveles de asistencia y disminuir la deserción escolar, y día a día se enfrentan a mochilas cada vez más pesadas, donde los estudiantes faltan a sus clases por diversos factores: pobreza, culturas familiares que no valorizan la educación, violencia intrafamiliar, drogadicción, embarazo adolescente, trabajo infantil, enfermedades, entre tantos otros.


Conclusiones: la subvención por asistencia no es efectiva para sustentar el sistema

En palabras simples, ver disminuida la subvención escolar por la inasistencia de los estudiantes, no es proporcional al supuesto ahorro de los establecimientos, sobretodo si consideramos que aún no se toman acuerdos respecto a cuánto dinero concreto necesita cada estudiante para recibir una educación de calidad.
Mientras tenemos un desfinanciamiento de los establecimientos municipalizados y de bastantes particulares subvencionados (por efecto de la libre competencia), los gastos fijos se mantienen y -por lo tanto- esto lleva al cierre de las escuelas.

Los gastos en infraestructura, mantención, cuentas básicas, material para la enseñanza y el pago de sueldos a funcionarios, entre otros, se mantienen pese a la inasistencia de los estudiantes. Sin duda, en este punto podremos reflexionar acerca de cómo las escuelas pueden incrementar los índices de asistencia y de cuán exitoso resultaría lograr que todos los educandos logren altos niveles de motivación respecto de su educación; sin embargo, la realidad nos indica que estos problemas tienen profundas bases sociales que el país aún no es capaz de superar.

En vista de esta problemática, es que surge la necesidad de modificar el sistema de financiamiento.


Una propuesta de financiamiento: sustentabilidad para el sostenedor e incentivos por incremento de la asistencia

1. En primer lugar, deben tomarse medidas respecto de la libre competencia: existen más colegios de los que realmente se necesitan, por lo cual esto debe regularse a fin que se equilibre la oferta y la demanda, los sostenedores más idóneos sean quienes tengan la responsabilidad de educar, y disminuyan las prácticas inadecuadas en términos de obtención de recursos.

2. El sistema de financiamiento debe asegurar un piso mínimo de sustentabilidad para los sostenedores -tanto municipales como particulares- que permita un funcionamiento adecuado de los establecimientos (proporción estable de la subvención), a pesar de las inasistencias de los estudiantes, y sobretodo en zonas geográficas de baja densidad poblacional o donde los índices de vulnerabilidad sean significativos. Esta debe depender en un 100% de la matrícula de cada institución, siendo el Ministerio de Educación el responsable de velar por la transparencia de los procesos de admisión y matrícula. Si bien existen aportes estables, éstos no son suficientes para sustentar el sistema.

3. Un sistema de incentivos para el incremento de la asistencia efectivo, donde los sostenedores vean incrementada la subvención escolar (proporción variable de la subvención), que beneficie directamente a la población estudiantil general y que impacte positivamente a las familias involucradas en el proceso, generando proyectos estratégicos para la retención y la alta participación en el contexto escolar. Esto debe ser, además, apoyado por programas de Gobierno, que impacten a la sociedad como conjunto.

Por último, ningún avance es posible sin la intención de mejora por parte de quienes educamos: las ideas, y sobretodo las buenas ideas, deben ser expresadas para contribuir al logro de una educación realmente equitativa y de calidad, donde la unión ciudadana es clave y donde la enseñanza debe ir más allá del aula: apuntemos a la consciencia del colectivo.


Nota: más allá de la base teórica que sustenta esta propuesta, hay ideas de las cuales me responsabilizo individualmente y que no necesariamente, representan la opinión de otras personas. Los invito a reflexionar, comentar, criticar constructivamente y aportar ideas a este Blog, con el fin que logremos aprender y crecer, transmitiendo a otros nuestros ideales.
BIENVENIDA
Hola a todos.

Quisiera darles la bienvenida a mi Blog, en el cual encontrarán algunas observaciones realizadas al estado de la educación en nuestro país, y las cuales están orientadas tanto a explicar diversos aspectos o sucesos de forma que todos puedan entenderlos, así también como a generar debate, reflexión y -sobretodo- un quiebre en la inmovilidad... Es hora de conocer y opinar sobre estos temas y, más aún, generar propuestas concretas.

Este espacio estará abierto para sus opiniones, reflexiones, inquietudes e ideas, esperando poder formar una comunidad de debate, donde compartamos y aprendamos cada día más.

Por último, invitarlos a visitar la página http://www.educacion2020.cl donde existen muchas iniciativas estupendas, además de bibliografía actualizada y las últimas noticias sobre materia educativa en nuestro país.